Junto con tu cepillo, recibirás una guía completa que te acompañará paso a paso en tu rutina de cepillado. La hemos elaborado en colaboración con Anais, masajista especializada en el sistema linfático.
Para sacar el máximo partido a los beneficios, te recomendamos practicar entre 3 y 5 veces a la semana durante 5 a 10 minutos.
Pero no te sientas presionado si lo haces menos. Lo importante es que encuentres la rutina que mejor se adapte a ti.
1. Estimulación de los ganglios linfáticos
Coloca las manos sobre los ganglios linfáticos principales y, durante unos segundos, realiza, según prefieras, ligeras presiones circulares, fricciones o suaves golpecitos
2. Puesta en movimiento del cuerpo
Durante 1 o 2 minutos, pon tu cuerpo en movimiento (baila, salta, da pequeños saltos, etc.) para prepararlo y aprovechar al máximo los beneficios del cepillado.
3. Cepillado
Siempre sobre la piel seca, cepilla con movimientos suaves y fluidos, sin ejercer demasiada presión; no debe doler.
Empieza con movimientos pequeños y rápidos, como si estuvieras «quitando el polvo», y al terminar cada zona del cuerpo, realiza movimientos largos, como si estuvieras «alisando».
El cepillado en seco se convertirá rápidamente en un auténtico ritual de bienestar y relajación que estimula de forma natural tu sistema linfático, activa tu metabolismo y refuerza tu sistema inmunitario para que disfrutes de una mayor vitalidad.