Las varices vulvares son venas dilatadas situadas en la vulva, a menudo desconocidas e infradiagnosticadas. Afectan a un número significativo de mujeres, especialmente durante el embarazo o en caso de insuficiencia venosa preexistente.
Estas varices pueden provocar dolor, sensación de pesadez e hinchazón local, lo que a veces dificulta permanecer de pie durante mucho tiempo o realizar las actividades cotidianas, ya sea el trabajo, el ocio o las relaciones sexuales.
Aunque suelen ser benignas, las varices vulvares pueden afectar al bienestar y a la calidad de vida. Comprender sus síntomas, identificar las causas y conocer las soluciones disponibles, que van desde los tratamientos médicos hasta métodos naturales como la crioterapia perineal, permite aliviar eficazmente la zona afectada y prevenir complicaciones.
Entender las varices vulvares
¿Qué es una variz vulvar?
Una variz vulvar es una dilatación anómala de las venas situadas en la vulva, causada generalmente por una insuficiencia venosa local. Las venas, cuya función es llevar la sangre de vuelta al corazón, pueden sufrir una presión excesiva, lo que provoca su dilatación, su tortuosidad y, en ocasiones, una sensación de pesadez o hinchazón.
Estas varices son similares a las de las piernas, pero se localizan en la zona vulvar. A menudo son invisibles a simple vista, salvo en los casos más graves, en los que se observa:
- Venas superficiales hinchadas y visibles alrededor de los labios mayores.
- Redes de venas finas y azuladas, con aspecto de una pequeña red o de cordones.
- Congestión venosa pélvica, a veces asociada a un síndrome de congestión pélvica, que afecta a las venas profundas que rodean el útero y los ovarios.
Estos síntomas pueden provocar dolor pélvico, picor o simplemente una sensación de presión en la zona vulvar, lo que afecta a la vida cotidiana y al bienestar de las mujeres.
Causas de las varices vulvares
Hay varios factores que contribuyen a la aparición de varices vulvares:
- Embarazo: el volumen sanguíneo aumenta y el útero ejerce una presión adicional sobre la pelvis, lo que favorece la dilatación de las venas vulvares. Las mujeres embarazadas son especialmente propensas a sufrir este problema, sobre todo durante el segundo y tercer trimestre.
- Insuficiencia venosa: la debilidad de las paredes venosas o de las válvulas provoca un reflujo venoso y un estancamiento de la sangre, lo que favorece la formación de varices.
- Fluctuaciones hormonales: el aumento de la progesterona y otras hormonas durante el embarazo o en determinadas fases del ciclo puede provocar un relajamiento de las venas y acentuar su dilatación.
- Predisposición familiar: los antecedentes familiares de varices aumentan el riesgo de desarrollar varices vulvares.
- Posturas prolongadas: permanecer demasiado tiempo sentada o de pie ejerce presión sobre la pelvis y las piernas, lo que ralentiza el retorno venoso y favorece la congestión pélvica.
- Sobrepeso y sedentarismo: el exceso de peso aumenta la presión sobre las venas y reduce la eficacia de la circulación sanguínea.
Es importante recordar que las varices vulvares no son infrecuentes. Afectan a un número considerable de mujeres, con una prevalencia especialmente elevada entre las embarazadas, pero también pueden aparecer en mujeres no embarazadas que padecen insuficiencia venosa o presentan factores de riesgo hereditarios.
Síntomas de las varices vulvares
Signos físicos
Las varices vulvares pueden manifestarse mediante diversos signos visibles y características físicas:
- Venas dilatadas y visibles: suelen adquirir un tono azulado o violáceo en los labios mayores y, en ocasiones, pueden formar cordones o una red venosa con aspecto de malla.
- Hinchazón localizada: algunas zonas de la vulva pueden parecer más voluminosas, lo que provoca una sensación de pesadez constante, sobre todo al final del día o tras un esfuerzo prolongado.
- Inflamación leve: la piel que rodea las venas dilatadas puede presentar un ligero enrojecimiento, estar sensible al tacto o causar molestias locales.
- Picor o ardor: estos síntomas se deben al estancamiento de la sangre en las venas y a la presión que se ejerce sobre los tejidos circundantes, lo que puede provocar molestias importantes.
Estos síntomas físicos suelen estar asociados a una congestión pélvica, que puede extenderse hasta las piernas y las zonas adyacentes.
Síntomas que se experimentan
Además de los signos visibles, las mujeres afectadas refieren síntomas subjetivos que afectan a su calidad de vida:
- Sensación de presión o pesadez en la zona pélvica, que a veces se describe como un peso constante que se intensifica al final del día.
- Dolores sordos o tirantez: especialmente al permanecer sentado o de pie durante mucho tiempo, o tras realizar actividades que requieran esfuerzo físico.
- Molestias durante las relaciones sexuales: la dilatación venosa puede provocar molestias o dolores de leves a moderados durante las relaciones sexuales, lo que afecta a la vida íntima.
- Hinchazón y cansancio local: algunas mujeres notan hinchazón o una sensación de tirantez, que se intensifica con el calor, al estar de pie durante mucho tiempo o después de hacer ejercicio.
Aunque estos síntomas varían de una mujer a otra, es fundamental estar atenta a los signos persistentes o que empeoran. Un empeoramiento progresivo puede indicar una insuficiencia venosa más grave o un síndrome de congestión pélvica, y justifica una consulta médica inmediata para evitar complicaciones.
Varices vulvares durante el embarazo
Prevalencia durante el embarazo
Las varices vulvares son especialmente frecuentes durante el embarazo y, según los estudios, afectan entre el 4 % y el 20 % de las mujeres embarazadas. El aumento del volumen sanguíneo, junto con la presión que ejerce el útero en crecimiento sobre las venas pélvicas, favorece su aparición. Las mujeres con insuficiencia venosa preexistente o antecedentes familiares de varices son especialmente propensas a padecerlas.
Por lo general, se observa lo siguiente:
- Aparece rápidamente durante el segundo y tercer trimestre.
- Se asocia con frecuencia a varices en las piernas o a venas pélvicas más profundas.
- Reversibilidad parcial tras el parto, aunque algunas venas permanecen dilatadas o visibles varios meses después del embarazo.
Aunque suelen ser pasajeras, estas varices pueden provocar una sensación de pesadez, hinchazón o dolor pélvico, lo que afecta al bienestar y a la movilidad en el día a día.
Posibles consecuencias para el embarazo
Aunque las varices vulvares suelen ser benignas, pueden provocar molestias durante el embarazo:
- Dolores y sensación de pesadez: pueden dificultar el caminar, mantenerse sentado o de pie y, en ocasiones, las relaciones sexuales.
- Hinchazón e inflamación local: algunas mujeres notan hinchazón al final del día o después de realizar esfuerzo físico, sobre todo en la zona vulvar y pélvica.
- Seguimiento médico: en la mayoría de los casos, las varices no afectan al parto. Sin embargo, si las varices son muy visibles o dolorosas, el médico puede recomendar un seguimiento adecuado para garantizar que el embarazo transcurra de forma cómoda y segura.
Es importante que las mujeres embarazadas informen a su médico de cualquier aparición de dolor, hinchazón o venas visibles. Un seguimiento adecuado permite evitar que la situación empeore y adoptar medidas sencillas para aliviar los síntomas.
Varices vulvares: soluciones naturales y prevención
Antes de recurrir a tratamientos médicos, existen varios métodos naturales que pueden ayudar a aliviar los síntomas de las varices vulvares y, en algunos casos, a prevenir su aparición. Entre ellos, la crioterapia perineal resulta especialmente eficaz.
Crioterapia perineal
La crioterapia perineal, también conocida como «baño derivativo», consiste en aplicar frío de forma localizada en la zona vulvar. Este método natural actúa a varios niveles:
- Ayuda a reducir la inflamación: el frío reduce la dilatación de las venas y alivia los tejidos irritados.
- Ayuda a aliviar el dolor y la sensación de pesadez: la sensación de presión disminuye rápidamente gracias a la ralentización de la conducción nerviosa.
- Mejora de la circulación sanguínea: el frío favorece una mejor oxigenación y reduce el estancamiento de la sangre.
- Ayuda a reducir los edemas y la hinchazón: el frío contribuye a descongestionar la zona vulvar, lo que limita la retención de líquidos.

¿Cómo se usa en el día a día?
Un estuche práctico, ergonómico y fácil de usar que permite disfrutar de sus beneficios de forma sencilla:
- Mete las bolsas de gel en el congelador durante unas horas.
- Introduce la braguita en su funda protectora y fíjala a la ropa interior, como si fuera un producto de higiene íntima.
- Deja que el frío actúe entre 45 minutos y una hora para obtener un alivio inmediato del dolor y mejorar la circulación.
- Vuelve a meter la bolsa en el congelador después de usarla, para la próxima aplicación.
Este método se puede utilizar a diario, según la tolerancia y las necesidades de cada uno, y constituye una solución natural eficaz para mejorar el bienestar, además de sus otros numerosos beneficios.
Otras medidas naturales y hábitos de vida saludables
Además de la crioterapia perineal, hay varios hábitos sencillos que ayudan a aliviar las varices vulvares:
- Hacer ejercicio con regularidad: caminar, nadar, practicar yoga o realizar ejercicios suaves favorecen el retorno venoso y reducen la congestión pélvica.
- Elevar la pelvis y las piernas: colocar un cojín debajo de las piernas o la pelvis al descansar ayuda a aliviar la presión sobre las venas vulvarias.
- Ropa holgada: evita los pantalones demasiado ajustados para no obstaculizar la circulación sanguínea.
- Masajes suaves y drenantes: realizar masajes suaves desde la parte inferior del abdomen hacia la ingle estimula la circulación sin causar dolor.
- Una alimentación e hidratación adecuadas: dar prioridad a las frutas rojas, las verduras de colores vivos, la fibra y la vitamina C para favorecer la salud de las venas, y mantener una buena hidratación.
- Plantas beneficiosas para la circulación: algunas plantas, como el castaño de Indias, la vid roja o el rusco, pueden ayudar a favorecer el retorno venoso, bajo supervisión médica, sobre todo durante el embarazo.
Estas medidas son especialmente útiles para las mujeres embarazadas, pero pueden resultar beneficiosas para todas aquellas que padezcan varices vulvares o congestión pélvica.
Tratamientos médicos, complicaciones y cuándo acudir al médico
Tratamientos médicos
Existen tratamientos médicos para las varices vulvares, pero suelen reservarse para los casos graves o para los síntomas persistentes que no responden a las medidas naturales y de alivio. Estos tratamientos incluyen:
- Medias y braguitas de compresión: favorecen el retorno venoso, limitan la dilatación de las venas y reducen la congestión pélvica, sobre todo durante el embarazo o cuando se permanece de pie durante largos periodos de tiempo. Son cómodas y se pueden llevar de forma habitual.
- Escleroterapia: inyección de una solución específica en las venas dilatadas para provocar su retracción. Esta técnica se utiliza únicamente en los casos más graves y rara vez durante el embarazo.
- Cirugía o embolización: reservadas para varices graves o en caso de reflujo venoso profundo, estas intervenciones se realizan bajo supervisión médica y únicamente cuando los síntomas justifican un tratamiento invasivo.
Posibles complicaciones y síntomas a los que hay que prestar atención
Aunque las varices vulvares suelen ser benignas, hay algunas situaciones que requieren atención médica:
- Dolores persistentes o intensos en la zona vulvar.
- Hinchazón o venas muy visibles que no desaparecen con el reposo.
- Sangrado o sensación de calor local, lo que puede indicar irritación o inflamación grave.
- Molestias importantes durante el embarazo que pueden afectar al bienestar diario.
Se recomienda consultar a un médico o a un especialista en flebología si aparecen estos síntomas o si se agravan. Un profesional podrá realizar un examen clínico y, si es necesario, una ecografía Doppler pélvica para evaluar el reflujo venoso y proponer el tratamiento más adecuado.
Estas medidas permiten prevenir complicaciones, aliviar los síntomas y tratar mejor las varices vulvares, al tiempo que se reducen las intervenciones médicas invasivas cuando no son necesarias.
Preguntas frecuentes sobre las varices vulvares
¿Cómo se reconoce una variz vulvar?
Las varices vulvares se manifiestan mediante venas visibles o hinchadas en los labios mayores, acompañadas a veces de una sensación de pesadez, picor, dolor o molestias locales. La consulta con un profesional sanitario permite confirmar el diagnóstico y evaluar el grado de dilatación venosa.
¿Cuáles son los síntomas de una variz vulvar?
Los síntomas más frecuentes son:
- Sensación de pesadez o presión pélvica
- Dolores sordos o tirantez
- Hinchazón e inflamación local
- Picazón o sensación de calor
- Molestias durante las relaciones sexuales
¿Desaparecen las varices vulvares?
Algunas varices relacionadas con el embarazo pueden remitir tras el parto, a medida que disminuye la presión sobre las venas. En cambio, las varices causadas por una insuficiencia venosa crónica pueden persistir y requerir un tratamiento específico o medidas para aliviar las molestias.
¿Cómo eliminar las varices vulvares?
Existen varias soluciones en función de la gravedad y las molestias que se sientan:
- Soluciones naturales: crioterapia perineal para aliviar y descongestionar, ejercicio regular, masajes suaves, elevar la pelvis y las piernas, y una alimentación adecuada.
- Medias o braguitas de compresión: favorecen el retorno venoso y limitan la dilatación.
- Tratamientos médicos: escleroterapia o embolización en los casos graves, siempre bajo supervisión médica.
¿Es eficaz la crioterapia perineal?
Sí. La aplicación de frío localizado en la zona vulvar reduce la inflamación, alivia el dolor, mejora la circulación sanguínea y limita la hinchazón. Si se utiliza con regularidad, constituye un método natural eficaz, sobre todo cuando se combina con otras medidas de alivio y prevención.
La información que se ofrece en este artículo tiene carácter meramente informativo. En ningún caso sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tiene algún problema de salud o está siguiendo un tratamiento, consulte a su médico.





